domingo, 24 de junio de 2012

Lucia Etxebarria sabe de una de nuestras gatas de Montsegat
EL PEOR DIA DE MI VIDA
He llorado mas de cuatro veces por culpa de Pablo y otros cuantos niños que se metían conmigo. He tenido unas extraescolares muuuuy largas y peor: mi madre creía que tenía extrescolares hasta las seis pero solo las tenía hasta las cinco y por eso me he quedado sola muchos minutos esperando a mi madre. Menos mal que hoy no tengo deberes. Además hoy Isabel ha estado castigada.
Por eso he decidido contar esta historia que es a la vez triste y bonita
LA GATA ALLEGRA
Allegra vivía en una casa de adopción de gatos con otros cuarenta gatos. Una madre con un hijo llamado Miguel tenia un gato. Y cuando se le murió ya no iban a coger más animales. Pero después de unos días un amigo les dijo que tendrían que adoptar un gato . Y fueron al sitio de adopción de gatos. Primero vieron una gata guapísima pero ella no les eligió ¡ porque los gatos también pueden elegir a su amo! Y así pasaron las horas hasta que encontraron a Allegra. Vieron que Allegra había sufrido mucho y que había pasado mucha hambre, y la acogieron. Por su cara especial y los ojos que tenía que eran grandes y verdes. Y tenía rayas. Y cuando se fue a la casa primero Allegra estaba muy triste pero después de unas cuantas horas estaba bien. Y todavía quedan treinta y nueve gatos están muy tristes y necesitan una casa rápidamente y por eso he escrito esta historia para pedir por favor que alguien los adopte.

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Esta es una Historia a cuatro manos manos sobre una gata maravillosa. Yo me Llamo Emma y bauticé a Allegra con este nombre precioso que Lucía Etxebarría (Gracias por su sensibilidad animalista) inoculó en mi mente cuando nos habló de su hija. Elena Mate es “la voluntaria” de gatos en la perrera de Barcelona y ella relata las primeras impresiones de esta gata europea y colicorta que nos enamoró. Ana es la que menos escribe y las más responsable de todo esto. Miguel Ángel es el feliz adoptante que nos cuenta el final de la historia:

Cuando por obras los gatos del CAAC debían encontrar precipitadamente un alojamiento provisional Ana Cazalilla se lió la manta a la cabeza alquiló para ellos y un paraíso. El 22 de febrero tomó bajo su auspicio a unos 40 gatos que merecían un lugar mejor. Doscientos metros llenos de luz y paz bajo las montañas de Montserrat se habilitaron con camitas, juguetes, areneros y comida selecta. A los gatos no les gustan los cambios y las primeras horas fueron críticas. Las condiciones en las que llegaron no fueron las mejores y hubo que desparasitar, limpiar orejas, diagnosticar alopecias, detectar incompatibilidades, debilidades y alguna anorexia.
De un grupo asustado que había sufrido ser cazado, encerrado en trasportines y desubicado había que ir entresacando las distintas personalidades y necesidades. Venían de un lugar pequeño, húmedo y sin sol. Entre esa montaña de gatos, negros, casi blancos, moteados, atigrados, tricolores, una carey, uno gris y una gata de pelo largo destacó por su desvalimiento Allegra. Nos preocupó y nos encandiló a partes iguales. Su capacidad de dar y recibir amor la hacen muy, muy especial. Pero vamos a ver qué dice Elena Mate:
“Sobre la estancia de Allegra en el CAAC: la primera vez que la vi estaba en el patio exterior, metida en una cama demasiado grande para ella sola, acurrucada, con su cabecita ladeada y muy delgada. Tenía la mirada vacía y triste. Al principio pensé que sería una gata poco sociable porque no se inmutó al verme pero en cuanto le toqué la cabeza vi que era un amor. Nunca la vi fuera de esa cama las veces que estuve en la gatera. Estaba muy asustada y se sentía muy incómoda con tantos gatos, la verdad es que daba mucha pena.
El otro día pude ver su ficha y leí que los primeros días no quería comer, estuvo unos días con suero. Llegó muy mal al parecer y sufrió mucho para adaptarse a la gatera (algo que no hizo nunca). Lo mejor que le pudo pasar fuer irse a Monistrol y estar en la habitación con menos gatos, dio un cambio increíble, se engordó muy rápido y al curarse la otitis, estaba mucho más despierta y ya no parecía tan triste”.
Ana está siempre ocupada con los gatos y su trabajo en un hospital. Es una mujer de acción y tiene muy claras sus prioridades, ella gestiona adopciones buscando siempre las mejores familias:
“Allegra vivió arrinconada los primeros días, y por eso la aislamos en la habitación de cuarentena. Su carácter cambio en el nuevo hogar. Pronto y vimos lo dulce y especial que era. Cuando entró Miguel Ángel a la habitación fue como amor a primera vista por ambas partes, a pesar de que Miguel Ángel que anhelaba una gata de la raza “bosque de noruega” le pudo su amor por Allegra. Allegra desde el miércoles 9 de abril vive en casa con Miguel Ángel y su madre, ambos argentinos residentes en Barcelona. Él es maquillador y viajero, ella una mujer mayor encantadora que nunca deja sola a laprotagonista de esta historia. Este sería un final feliz si no hubiera 36 gatos más que esperan encontrar un hogar ya o si no tendrán que volver a la perrera”.
Miguel Ángel nos cuenta:
Soy Miguel Angel, vivo en España hace once años. Cuando me decidí a vivir aquí dejé en Argentina amigos, afectos, familiares, a mi madre… Y a mi gata Abril. Abril ya está en el paraíso de los gatos y desde allí nos maúlla y nos hace compañía. Mi madre y yo decidimos no tener más gatos para que mi madre tuviera más libertad. Mi madre vive en Barcelona conmigo desde hace 8 años, ya tiene 84 y pasa mucho tiempo sola. Yo viajo mucho debido a mi trabajo.
Siempre me había hecho ilusión tener un bosque noruego o un Maine Coon y estaba a punto de comprar uno. Pero mi amiga Mati me insistíó en que viera una página de intrnet . Una compañera de su trabajo hace una labor humanitaria rescatando gatos. Decidimos ir un domingo a Monistrol de Monserrat donde Ana tiene a cuarenta gatos cuidados con amor y mimo. Cuando llegué vi a una gata bosque noruegay me fui derechito hacia ella pero ella no me aceptó. Pasamos unas horas allí esperando que India, que así se llamaba la gata, nos hiciera caso. pero no obteníamos respuesta. Y al final mi madre decidió elegir ella al gato y fue así que mi madre eligió a Allegra, que hace honor a su nombre porque es una gata mu feliz y que hace muy feliz a mi madre.
Animo a otra gente a hacer como yo porque allí hay cuarenta gatos bellísimos y en busca de amor.
Insisto el problema que tenemos es que estos gatos si no encuentran adoptante tendrán que volver a la perrera (la casa que ha habilitado Ana es provisional, no la podemos mantener económicamente) lo que significaría un empeoramiento de sus actuales condiciones a muchos niveles. Necesitamos un empujoncito que nos permita encontrar esas 40 familias que pueden ser felices como Miguel Ángel y su madre con Allegra y viceversa. En cada uno de nuestros gatos y gatas hay algo que merece ser descubierto en la intimidad de un hogar y sellar con felicidad cada caso. Tenemos a Lucky que es negro y está muy muy delgado por ejemplo, o Azul al que devolvieron sin razón, a Bulli que es muy travieso, o a Rania que es tricolor. O Mel, o India o Nana; o Wise……Nuestras historias nuestro día a día en

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